miércoles, agosto 24, 2005

¿De que hablamos cuando hablamos de "Izquierda"? | Autor/a: LP

Cuando los liberales equiparan izquierdismo con stalinismo, o desbarran colocando a Hitler en la Izquierda, los izquierdistas se llevan las manos a la cabeza y se preguntan como un ser humano puede llegar a semejantes cotas de desfachatez. Pero no suelen definir que es “la Izquierda”. Dicen que es “evidente” que Hitler no es de izquierdas, pero no dicen por que.

Los impostores y los charlatanes se suelen ocultar tras la vaguedad lingüística. Así, los críticos de Popper lo acusaban de “positivista” estando este término ya desprestigiado, solo con el objeto de atacarlo (o de, como dijo el mismo, “darme una patada”). Naturalmente, ni Popper era positivista, ni sus críticos aclararon nunca qué entendían por “positivismo” (y, cuando lo hicieron, construyeron un hombre de paja que poco tenia que ver con las ideas de Popper). Pero si la culpa principal recae en la deshonestidad de Theodor Adorno y compañía, no menos culpa tiene el propio Popper, que se negó siempre a definir correctamente lo que significa “positivismo” y a mostrar las diferencias entre este y el pensamiento popperiano. Asqueado por la fiebre lingüística de la filosofía de su época, pregonaba (y practicaba) el “no discutir sobre palabras”. Y el resultado fue el que fue: que sus adversarios se apropiaron de las palabras y las utilizaron en su contra.

Algo parecido pasa en el mundo de habla hispana con respecto a la Izquierda y sus queridos amigos, los liberales. Cuando estos equiparan izquierdismo con stalinismo, o desbarran colocando a Hitler en la Izquierda, los izquierdistas se llevan las manos a la cabeza y se preguntan como un ser humano puede llegar a semejantes cotas de desfachatez. Pero no suelen definir que es “la Izquierda”. Dicen que es “evidente” que Hitler no es de izquierdas, pero no dicen por que. Aquí, los liberales llevan ventaja, y la llevan porque se toman en serio esto de los términos y las definiciones. Esta seriedad con que se toman la terminología no implica, claro, honestidad. No definen a la izquierda como hay que hacerlo, sino en su favor. Construyen un hombre de paja al que golpear cómodamente, igual que hacia Adorno con Popper (un ídolo de los liberales, por cierto).

En principio, definir un término es una tarea puramente instrumental. Una definición de un término no es ni “verdadera” ni “falsa”, sino útil o inútil. Una definición es útil cuanto mas exacta y concreta es, y cuanto mas nos facilita el trabajo intelectual (por ejemplo, sintetizando en un par de palabras una idea muy abstracta y de difícil descripción). Sin embargo, que definir un término sea una tarea puramente instrumental no significa que podamos definir un término como nos de la republicana gana. Hay una cosa llamada “uso bastardo del lenguaje”, que consiste en coger un término que ya está definido o que, en todo caso, no nos hemos inventado nosotros, y darle un sentido completamente distinto del original. Por ejemplo, si definimos el concepto físico de “tiempo” como “fruta del manzano” no estaremos definiendo lo que se suele entender como “tiempo”, sino... ¡una manzana!

El riesgo de hacer un uso bastardo del lenguaje es especialmente flagrante cuando hay que definir un término que se ha, digamos, “recogido” del saber popular. Hay términos que los teóricos, periodistas, intelectuales y demás parloteadores (como el que escribe estas lineas) recogen del lenguaje popular. El término “tiempo” no se lo inventaron los científicos, sino el pueblo; aquellos solo lo recogieron y le dieron una definición exacta que les era útil en su trabajo. Al hacerlo, sin embargo, respetaron de alguna manera el sentido, vago y nunca bien definido, que le había dado el pueblo. Los físicos definen el “tiempo” como "aquello que puede ser medido por un reloj", cosa que cuadra bastante con lo que a uno le viene a la cabeza intuitivamente cuando oye la palabra "tiempo". “Izquierda” es un término parecido al “tiempo” que recogieron los físicos: todo el mundo lo utiliza, todo el mundo “sabe” lo que quiere decir, pero nadie (o muy pocos) se preocupan de definirlo. A la hora de definir a la Izquierda, el izquierdista medio pone ejemplos concretos de lo que entiende por “Izquierda”, pero nunca específica que es lo que convierte a esos ejemplos en “Izquierda”. Son izquierdistas los socialistas, los socialdemócratas, los anarquistas, los comunistas, incluso los “liberales-en-lo-social” (que no en lo económico). ¿Pero que cojones, con perdón, los hace izquierdistas?

Los de RedLiberal, la COPE y compañía parecen tenerlo claro: la Izquierda es, mas o menos, igual a estatismo. Por eso un liberal está en contra de la Izquierda: porque un liberal pretende proteger al individuo (al menos, eso dicen ellos) de la intervención estatal, ya sea sobre su integridad física o sobre su cartera. ¿Es esta una definición válida? Bueno, desde luego es concreta: se es izquierdista en la medida en que se es estatista. No hay lugar para la vaguedad. Para lo que si que hay lugar, y mucho, es para el uso bastardo del término. Porque vamos a ver, señores liberales: ¿piensan ustedes que Franco es de izquierdas? Porque el régimen franquista era, sin duda alguna, intervencionista. Y, por otro lado, ¿piensan ustedes que Durruti era de derechas? Porque Durruti era anarquista. Y o mucho me falla la memoria o a los anarquistas esto de la intervención estatal no les gusta demasiado. Dicho de otra manera: la definición que los liberales dan del término “Izquierda” no coincide con lo que la gente común (propietaria de los derechos de autor del término, no lo olviden) calificaría de izquierdista. Mas aun: no coincide, en muchos casos (los citados Franco y Durruti), ni con lo que ellos mismos, los liberales, calificarían de izquierdista.

Otra definición que algunos liberales suelen dar de “Izquierda” es “colectivismo”. Así, uno es mas izquierdista cuanto mas colectivista es. Sin entrar en el trapo de que muchas veces ni ellos mismos se aclaran con lo que quieren decir cuando hablan de “colectivismo” e “individualismo”, lo cierto es que podemos considerar a esta definición como bastarda, tan bastarda como la que equiparaba “izquierdismo” a “estatismo”. Y si no, pregúntese por el individualismo de Franco o de los carlistas, gente que ni un liberal borracho calificaria como "izquierdista". De nuevo, ni ellos mismos pueden utilizar esta definición del término “Izquierda” sin caer en contradicciones. ¡Una pena!

Supongo que al lector ya le dolerá la cabeza y se estará preguntando cual es mi definición de “Izquierda”. Bueno, empezaré por decir que yo, al contrario que los amigos liberales, reviso la historia de un término popular cuando quiero definirlo. Es un buen método para no hacer un uso bastardo de él. Y bien: ¿cual es el origen del término “Izquierda”? Como muchos ya sabrán, la “Izquierda” era, originariamente, el sector izquierdo (literalmente) del parlamento donde se reunían la Asamblea Nacional (primero) y la Convención (después), las dos asambleas que dirigieron los destinos de Francia durante los primeros años de la Revolución Francesa. La razón de la proximidad geográfica entre dos diputados en estas asambleas era su posición hacia los privilegios. Cuanto mas a la izquierda se sentaba un diputado, mas partidario era de abolirlos. Así, nos encontrábamos con que a la derecha del todo estaban los absolutistas, partidarios del orden estamental; mas hacia el centro nos encontrábamos con los revolucionarios moderados, partidarios de abolir el orden feudal pero también de vetar el acceso de la plebe a la política; y, ya a la izquierda, nos encontrábamos con los demócratas radicales (jacobinos, cordeliers...), partidarios del sufragio universal, la abolición de los privilegios nobles, etc. Es decir, cuanto mas igualitarista era un diputado, mas a la izquierda se sentaba. Podríamos definir “izquierdismo”, entonces, como “igualitarismo”.

Y acertaríamos de pleno, creo yo. Para empezar, es una definición tan clara y concreta como la de “izquierdismo igual a estatismo” o “izquierdismo igual a colectivismo”. La diferencia, sin embargo, es que “izquierdismo igual a igualitarismo” cuadra perfectamente con el sentido popular que se le suele dar al término. Así, cuando pensamos en la ultraderecha, pensamos en movimientos extremadamente anti-igualitaristas, como el nazismo, el fascismo o el franquismo. Si pensamos en la Derecha mas moderada, nos encontramos con los liberales estilo Losantos, que no es que se opongan a la igualdad entre los ciudadanos sino que, simplemente, no pretenden fomentarla porque entienden que eso va contra un valor mas alto que es la “libertad” (otro dia hablaremos también de este término y de como los liberales, una vez mas, lo han tergiversado). Luego tenemos a la Izquierda moderada, partidaria de algunas redistribuciones de renta, de políticas de discriminación positiva, etc. Mas a la izquierda nos vamos encontrando con una Izquierda mas radical, partidaria no ya de redistribuciones de renta, sino directamente de sustituir el sistema capitalista (juzgado como inherentemente desigualitario) por un sistema mas igualitario que suele recibir el nombre de “socialismo”. En la extrema izquierda nos encontramos ya con los comunistas y los anarquistas, partidarios de lograr una igualdad prácticamente absoluta entre los ciudadanos. Por si fuese poco, esta definición ayuda a entender por que los partidos de Izquierda suelen ser “liberales-en-lo-social”: porque lo que un “liberal-en-lo-social” suele defender son cosas como la libertad sexual, el laicismo o el matrimonio homosexual, medidas todas ellas que tienen un fuerte componente igualitarista. Por eso uno nunca sabe donde situar a gente como Juventudes Liberales: porque su liberalismo les sitúa económicamente en la Derecha y socialmente en la Izquierda (a veces, mas a la izquierda que el PSOE incluso).



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