miércoles, agosto 24, 2005

La corrección ética de la Renta Básica | Autor/a: LP

Hablando como un republicano (es decir, como lo que soy), diría que la Renta Básica hace que la gente trabaje (remuneradamente o no) porque quiera (porque les guste, porque quieran un piso de propiedad, un televisor...), y no porque se vayan a morir de hambre si no lo hacen. No veo en que sentido un progresista puede ver injusticia en ello.

Se ha debatido últimamente en la Red Progresista acerca de la propuesta de Subsidio Universal Garantizado, también conocido como Renta Básica. Se han pronunciado argumentos a favor y en contra, y creo que es evidente que el bando ganador (el que tiene los mejores argumentos) ha sido el de los “en contra”. Esto no quiere decir que esté de acuerdo con ellos. Quiere decir que creo que los que han defendido esta propuesta durante el debate no han sabido defenderla. Los dos posts (este es el primero) que voy a dedicar al tema tienen la intención de complementar y mejorar la defensa que se ha hecho, en la Red, de la Renta Básica. Si lo consigo o no... bueno, eso es algo que los lectores deben juzgar por si mismos.

Este primer post lo dedicaremos a analizar la corrección ética de la propuesta de Renta Básica. Es de recibo preguntarse por la ética de una propuesta política antes de preguntarse si es viable o no. Así pues, ¿es éticamente correcta la Renta Básica? Lo único que puedo decir es que depende del cristal político con que se mire. Evidentemente, para un anarco-capitalista la Renta Básica es un “liberticidio” (¿se han fijado con que facilidad utilizan el sufijo “-cidio” esta gente? En eso se parecen a Fidel Castro. Los extremos... ya se sabe). Sin embargo, un izquierdista en principio debería mirar con buenos ojos (éticamente, quiero decir) la propuesta de Renta Básica. Debemos recordar que izquierdismo equivale a igualitarismo, y que la propuesta de Renta Básica es fuertemente igualitarista. Sin embargo, esto solo es “en principio”. Cada izquierdista tiene su propia razón para ser igualitarista (esto es, izquierdista). Por ejemplo, los hay que dan un valor intrínseco a la igualdad: la igualdad se ha de perseguir porque tiene valor moral en si misma. Aquí estarían los Rawls, los Dworkin, o incluso muchos comunistas. Otros persiguen la igualdad debido a una filosofa política utilitarista: un diseño político es bueno si fomenta el mayor grado de bienestar para el mayor número de gente; aquí estarían la mayoría de los socialdemócratas. Otros, finalmente, persiguen la igualdad como un modo para garantizar la libertad, pero no la libertad liberal, sino la republicana: la libertad como no-dominación. Sobre esto hablaremos otro día, pero quédense con esta idea: para un republicano, la libertad no es la libertad de que no te molesten (la libertad liberal, o negativa) ni la libertad de hacer lo que a uno le plazca (la libertad positiva), sino la libertad de no tener que hacer lo que uno no quiere hacer. Esto solo se consigue cuando uno no depende de nadie, cuando uno vive sin el permiso de terceras personas (por ejemplo, de un jefe que nos pueda despedir sabiendo que nos quedaremos sin comer).

El caso es que podría ser que, según la motivación moral que cada uno tenga para ser izquierdista, la Renta Básica no fuese tan bien percibida. Por ejemplo, un utilitarista podría alegar que la Renta Básica fomentará mas infelicidad que felicidad, puesto que la mayoría de la población es trabajadora y no verá con buenos ojos que sus ingresos vayan a parar a “parásitos”. Algo de eso hay en la crítica de Jéssica y Carmen. Sin embargo, esto se puede aplicar igualmente a los subsidios que se les dan a los parados, a las madres, a los inválidos... Un utilitarista que dejase caer esta crítica estaría olvidando algo importante: la ley de la utilidad decreciente. En breve: usted disfruta menos con un bien cuanto mas lo consume o lo posee. Es fácil encontrar ejemplos: la película mas buena del mundo terminará siendo terriblemente aburrida cuando vayamos por el vigésimo visionado (excepto si estamos viendo “Trainspotting”, claro está). Del mismo modo, si usted es un trabajador y le quitan 100 euros al mes para dárselo a alguien que no tiene qué comer es posible que usted se cabree, pero desde luego al beneficiario le habremos salvado la vida. Juzguen ustedes si esto aumenta o disminuye el “bienestar agregado” de la sociedad. Por no hablar de las lacras sociales como la prostitución o la delincuencia de baja intensidad, que si bien no quedarían eliminadas (esto es utópico), si que quedarían reducidas y desincentivadas si los ciudadanos dispusiesen de una Renta Básica. De todos modos, como veremos en el siguiente post, la Renta Básica no solo no tiene por que estimular el parasitismo, sino que es muy probable que lo estimule muchísimo menos que, por ejemplo, el subsidio del paro.

Otro tipo de crítica moral es aquella que no considera justo que una persona que no quiera trabajar pueda recibir dinero por parte de otra que si que lo hace. Aquí hay varias confusiones. En principio, la confusión entre “trabajo” y “trabajo remunerado”. Porque vamos a ver: si usted se va a un centro de inmigrantes del Raval a enseñarles catalán y castellano, desde luego está trabajando, aunque no cobre. Y si usted es una mujer casada con un marido normal y corriente (es decir, de los que no dan palo al agua en casa), desde luego usted continuará trabajando cuando entre por la puerta, porque habrá mucho que limpiar y una cena que hacer. Nótese que todos estos trabajos se hacen sin recibir ingresos, y por tanto es difícil entender en que sentido la Renta Básica hará que la gente deje de emplear sus energías en estas ocupaciones. Mas aun: seguramente, la Renta Básica hará que mucha gente deje de dedicar energías al trabajo remunerado y las dedique a otras cosas como el estudio, la investigación científica, el voluntariado en ONG's... Francamente, no creo que a gente que se dedique a este tipo de cosas se les pueda calificar de “parásitos”, y mas bien su trabajo genera mucho mas beneficio a la sociedad que no el de un teleoperador (y lo digo con todo el respeto a los teleoperadores... mas que nada porque soy uno de ellos). Desde luego, habrá quien utilice su Renta Básica para vaguear, pero estos serán una minoría que pertenecerán a ese raro y bohemio sector de la sociedad que puede pasar perfectamente con un cuchitril (o, incluso, sin techo) y un par de platos de salchichas al día. Porque 450 euros al mes (esto es, 5400 euros al año) no dan para mucho mas. Desde luego, no dan para dar tres veces la vuelta al mundo cuando uno acaba los estudios. Pero, incluso en el caso de los “parásitos bohemios”, podemos ver corrección ética en la Renta Básica: no es que esta estimule el parasitismo, es que abre la puerta a que uno sea un parásito. Usted decide. Libremente. Hablando como un republicano (es decir, como lo que soy), diría que la Renta Básica hace que la gente trabaje (remuneradamente o no) porque quiera (porque les guste, porque quieran un piso de propiedad, un televisor...), y no porque se vayan a morir de hambre si no lo hacen. No veo en que sentido un progresista puede ver injusticia en ello.

Finalmente, le he leído a Jéssica y a Carmen una crítica ética que me ha parecido inteligente y curiosa. Se trata de lo siguiente: si damos una Renta Básica de 2700 euros anuales (esto es, 225 euros mensuales) a los menores de edad, de alguna manera los corromperemos moralmente. Si un chaval de 15 años ya no tiene que administrarse la “semanada”, sino que cada mes tiene ingresos seguros y relativamente elevados sin dar palo al agua, no se les podrá inculcar la moral de ahorro, esfuerzo y trabajo que necesitarán en la vida adulta. Estaremos criando tarambanas. Yo me atrevería a añadir una segunda crítica: estaremos robando a los padres su mejor mecanismo disciplinario, que es el dejar a sus críos sin dinero para ir al cine o a la discoteca si no estudian o no les respetan. Los chavales podrán plantar cara a sus padres a unas edades demasiado tempranas, en que su personalidad se está formando y es necesario que su libertad se vea restringida por la autoridad paterna. Si esto ya pasa hoy en día (por irresponsabilidad y ceguera de los padres, diría yo), imagínense cuando un padre ni tan siquiera pueda castigar a su hijo sin salir, porque este lo podrá hacer ya que dispondrá de dinero para ello. Sin embargo, creo que este problema tiene solución: que la Renta Básica dada a los menores no sea administrada por ellos, sino por sus padres. Así, estos podrán ver aliviados varios gastos relacionados con la cría de sus hijos (por ejemplo, la compra de medicamentos, de ropa o de los libros de la escuela), y además seguirán manteniendo a sus hijos en una situación de dependencia económica que les permitirá disciplinarlos, al menos hasta que estos empiecen a trabajar.



Ya no estamos aquí:
nos hemos mudado a
www.RedProgresista.net

This page is powered by Blogger. Isn't yours?