jueves, septiembre 01, 2005

SOBRE TRABAJO, ENAJENACIÓN Y OTRAS HIERBAS | Autor/a: elnazareno


Escribo esto ya que desde que tengo memoria veo a la gente en los transportes públicos (llámense buses, micros, tren subterráneo o metro) como pedazos de carne golpeados, fiambres colgando de los metales de una carnicería. Los veo así todos los días ya sea en la mañana o en la noche cuando van o vuelven de agotadoras jornadas laborales, o esas cárceles pagadas que son las escuelas.

A qué se debe esta pesadilla. Cuándo comenzó. Es el mero cansancio. El hastío a la rutina, o algo más.

Eso se debe a la alienación. La gran mayoría de la humanidad no es dueña de su vida y realiza una rutina idiota y nauseabunda, que le permite vivir en condiciones precarias para poder seguir sobreviviendo y asistir a trabajar (0).

Con el surgimiento de la propiedad privada se origina esta realidad, en los primeros años de la humanidad el hombre no estaba alienado (no había una clase dominante o explotadora). Desde ese punto surge el amo y el esclavo, las relaciones verticales.

Nuestro tiempo pasó a ser del amo, nuestros brazos, piernas, oídos, boca y mente es mercancía. Tu salario es lo que vales dentro del mercado laboral.

Así nuestra vida paso a ser un espejismo lejano, las labores que hacía el hombre para crear o vivir se transformaron en ajenos actos repetitivos y vacíos que producían ganancia y bienestar al amo.

Cuantas veces no has escuchado a tus compañeros de trabajo consultar por cuánto falta para que llegue el fin de la jornada laboral, o ansiando el viernes por la noche (en el mejor de los casos, ya que en algunos partes se trabaja sábado y hasta domingo).

Recuerdan a los milicianos de la Guerra Civil Española, lo primero que hacían al llegar a un pueblo era disparar a los relojes de los edificios. De esa forma simbólica ponían fin a la rutina laboral de: Hora para llegar al trabajo, hora para salir de él.

Lo más triste o paradójico, es que la alienación nos lleva a una deshumanización tal, que no nos damos cuenta de nuestra situación.


“EL CAPITALISMO ES LA MÁS BARBÁRICA DE TODAS LAS RELIGIONES”

(
We Are All Prostitutes. For how much longer do we tolerate mass murder, 1980. The Pop Group)

Cómo podemos lograr combatir esta deformación. Cómo avanzamos hacía la supresión de las condiciones existentes, o en palabras de Benjamin ponerse de acuerdo para accionar el freno de emergencia.

Lo más difícil es romper la idea de que esto es inevitable, que es parte natural de la vida como lo es la Luna a la noche.

Lo anterior se debe a como se manifiesta el sistema capitalista. Como un régimen absolutamente ordenado y normal, maquillando su barbarie a través de los medios de comunicación, centros de educación y política. Toda imagen que nos muestran es postiza y emana de la misma fuente que intenta ocultar.

Frente a esta orfandad a la que nos vemos enfrentados, debemos asumir nuestra dispersión. Todas las sociedades capitalistas tienen un alto grado de individualismo y fragmentación. Esa es su esencia.

Dónde encontrar las contradicciones o las fisuras. Dónde husmear los “rastros de carmín” (1) que nos indiquen que esta forma de vivir no fue siempre así. Pues dentro de uno mismo, y sorprendernos de ver como en algunas situaciones nos revelamos frente al “orden” del capitalismo, ver como buscamos otras formas de enfrentar y solucionar coyunturas ajenas a las “soluciones” que nos da esa bestia (2). Aprendamos a no escuchar al sumiso que nos forjaron a ser. El malestar es el primer síntoma de cura, júntate con otros molestos.

Las grandes guerras se ganan con pequeñas batallas. Es en lo cotidiano donde esta el primer campo de hostilidades: la fábrica, oficina, taller, empresa, hogar, se encuentran en todas partes. Entonces esos destellos de lucidez debemos abrirlos más, si ya “encontramos esa escena extraña” (3) desnudémosla absolutamente para sacar a la luz toda su vergüenza, y que lo vean los demás.

“NINGÚN HOMBRE QUE TENGA EL ALMA VIVA PUEDE TRABAJAR PARA EL SISTEMA”

(Clampdown. London Calling, 1980. The Clash)

Una vez que vayamos despejando esta pesadilla, la certera frase que escupía Strummer (4) - en esa maravillosa canción - ira haciendo resplandores en nuestro cerebro, nos daremos cuenta (otra vez cito ese tema) de cómo nos han “robado los mejores años de nuestra vida”.

Animados a dar el primer paso: tomar conciencia de proletarios, ya no con la imagen del obrero tipo afiche de Maiakovsky, sino como la mayoría de la humanidad que debe de levantarse en la mañana, a obedecer dictámenes de un patrón, quiera o no. Comenzarás a luchar por un tipo de sociedad que te de el derecho a vivir libremente.

Atención. Acordarse de los Situacionistas (5): “La humanidad se esta proletarizando”.

Así algún día (tan soñado por anarquistas, verdaderos comunistas, situacionistas y en el fondo por todo ser humano racional) volveremos la mirada sobre nosotros mismos. Para ser dueños de nuestras capacidades y ser libres de ponerlas a disposición de todos, en que nadie pueda ser dueño de nuestro tiempo, y tampoco tengamos que tranzarlo para poder sobrevivir. En que ningún ser humano pueda explotar a otro y sea racional a la vista de los demás.

El ser humano nació para ser libre, para desarrollar sus talentos, para ser protagonista de su destino e historia, para disfrutar de la naturaleza, y el capitalismo no garantiza eso. El capitalismo esclaviza, anula la espontaneidad de hombres y mujeres, nos condena a ser espectadores y siembra muerte, no conoce otro placer que arruinarlos todos.

Por eso no es de extrañar que cada cierto tiempo el “hombre con alma viva” se alce contra esta locura - otra cosa es que a mitad de camino, algunos canallas disfrazados de revolucionarios le pongan piedras - . Ya estamos prevenidos para la próxima vez, que nos despierte el alma del letargo neoliberal.

Parafraseando a Buenaventura Durruti: “Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones”, déjenlo latir “compañeros”. Los que no se animen todavía, piénsenlo mientras disfrutan de una Coca – Cola, bien helada.


(0) Para ver más http://www.rcci.net/globalizacion/2004/fg450.htm

(1) Título de un libro de Greil Marcus, disponible en la colección Anagrama.

(2) Más información en http://sindominio.net/ash/salvaje.htm

(3) Relativo a una canción de Gang of Four (I Found That Essence Rare. Entertainment!1979)

(4) Joe Strummer, voz y guitarra de The Clash. Lamentablemente fallecido a los 50 años, en diciembre del 2002.

(5) Ver más en www.sindomio.net/ash
http://www.cenart.gob.mx/doc/doc/timeline/movins/is.html
http://www.eldespertador.info






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